Las Cataratas del Iguazú nacieron hace unos 100.000 años en el sitio llamado hoy "Tres Fronteras", y es la desembocadura del Río Iguazú en el Río Paraná, punto limítrofe entre los tres países de Argentina, Paraguay y Brasil.
Deben indirectamente su existencia a una gran falla geológica producida donde actualmente tiene su cauce el Río Paraná, que dejó la costa occidental de dicho río 30 metros más alta que la oriental, sin afectar en forma directa al Río Iguazú.
Ocurrió que el Río Paraná socavó rápidamente su lecho, ahora más "blando" pues estaba "molido" por el movimiento de los dos gigantescos bloques.
El Paraná, en busca de su nivel de base descendió rápidamente, hasta estabilizarse en pocos años unos 80 metros debajo de su anterior costa, pero como el Río Iguazú no fue afectado por esta falla, en vez de continuar tributando al mismo nivel de sus aguas, quedó en su desembocadura convertido en una violenta cascada de 80 metros de altura.
Desde aquel punto en el que las cataratas se originaron hasta donde hoy en día se encuentra la Garganta del Diablo, existen 23 km. de distancia debido al retroceso lento pero continuo en la posición de las Cataratas. Esto se produce debido a la gran olla que se va socavando al pie de cada salto por la fuerza del agua y el material sólido que contiene, lo que provoca el ocasional desmoronamiento de grandes bloques de basalto que se agregan al material en la olla.