En el año 1542, mientras realizaba una increíble travesía desde el Océano Atlántico hasta Asunción del Paraguay, Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, divisó las sorprendentes Cataratas del Río Iguazú. Las bautizó saltos de Santa María, nombre que con el tiempo fue reemplazado por su primitiva denominación indígena" Iguazú", que en guaraní significa "agua grande".
En el año 1609, como alternativa de supervivencia de los guaraníes ante la explotación por parte de los españoles y portugueses, surgen las misiones jesuíticas, con asentamientos en la región, generando uno de los fenómenos culturales más significativos del entronque europeo-americano.
Expulsada la orden jesuítica en el año 1868, las cataratas pasarán inadvertidas hasta el año 1882 en que una expedición suizo-alemana en busca de tierras para la radicación de esas nacionalidades, guiadas por Carlos Bozzeti, las encuentra nuevamente, rescatándolas del olvido.
Don Carlos Thays en 1902 fue quien realizó el primer estudio detallado de las Cataratas del Iguazú, presentando en primer término de sus investigaciones un proyecto de Parque Nacional, cuando aún no existían en la Argentina y cuya instrumentación demoraría algunos años más.